viernes, agosto 19, 2016

Vida y extrañas y sorprendentes aventuras de mariani, bebedor y poeta incansable, escritas por él mismo y algunos amigos (Federico Barea)

Este es el prólogo que Federico Barea escribió para la reciente recopilación de poemas del sátrapa reynaldo mariani, prolegómenos, mamotretos y reluctancias (Instituto Lucchelli Bonadeo, 2016). Gentilmente cedidas por su autor, estas líneas recuperan el impulso de una vida puesta en juego en la poesía y en la escritura. mariani, bardo itinerante (en todos los sentidos del término) dejó una obra pero también una vida que bien valen la pena conocer y rememorar. El libro, bajo el cuidado obsesivo y generoso de Barea, es una de las sorpresas del 2016 y, desde este humilde blog, lo recomendamos con fervor. Lean, pues, este bello prólogo.




Vida y extrañas y sorprendentes aventuras de mariani, bebedor y poeta incansable, escritas por él mismo y algunos amigos (Federico Barea)

a Juan Ruperez

El 23 de Julio de 1968, en el nº 291 de la revista Primera Plana se publica "El cuchillo sobre el agua", un relato de mariani. En esa época, los autores publicados por la editorial Sudamericana aparecían antes en la revista junto a una breve presentación del autor. Allí se lee:
Nació en Buenos Aires hace 32 años y en el último lustro su nombre se asocia ineludiblemente a la poesía. Curiosamente, el primer libro que publicará Mariani –bajo el sello Sudamericana, con cuya autorización se anticipa este texto– se llama Siete historias bochornosas y es una colección de relatos. Sus poemas –desparramados en Opium, revista de la que fue fundador, entre 1963 y 1967, y en otras hojas literarias– alcanzaron a configurar también un libro que permanece inédito: cinco tentativas de edición atravesó Prolegómenos, mamotretos y reluctancias y Mariani no sabe ahora si intentará una sexta, dado que cada una de las anteriores se cruzó con una catástrofe económica que impidió su lanzamiento.
Probará, en cambio, estrenarse como dramaturgo, con Sub y La felicidad de ser felices, dos piezas cortas que están en lectura en estos momentos en la sala Planeta.
La sala Planeta de Suipacha y Paraguay nunca estrenó estas obras. De hecho, no se sabe dónde están, como gran parte de la producción de mariani. Este libro intentará remediar, en parte, dichas pérdidas.
mariani, como es de imaginarse, no fue exactamente un laburante, aunque se sabe que durante un breve período trabajó como consignatario de hacienda. Vivía en Benito Juárez al 4000, bien Villa Devoto. Su bar era El Moderno, donde paraba junto a otros bohemios. Muchos de ellos vivían en el melancólico, un petit hotel de Belgrano donde también él recalaría un tiempo. Una vecina de habitación recuerda que al poeta le gustaba mucho el surrealismo pero Kafka lo obsesionaba. Por otro lado, comenta “nunca vi una cosa igual, las chicas hacían cola en las escaleras del melancólico para estar con él, no sé qué tenía”. Con Ruy Rodríguez, Sergio Mulet e Isidoro Laufer editó la revista Opium, que duró 4 números (se dice que hay ½ número más pero hasta ahora nadie lo recuerda exactamente). En esos años, la denominada manzana loca, ubicada en el microcentro, reunía bares, la Universidad de Filosofía y Letras y el Instituto Di Tella. Allí mariani participó en las obras experimentales Jazzpium y Simulacro.
Cuenta su amigo Jorge Anitua que por esos años mariani recibió una herencia y le prestó parte a José Falbo para que plantara su editorial. “El resto de la guita se la robaron en un tren cuando volvía borracho al melancólico. Después empezó con el 'no se puede vivir más acá'. Ya había empezado la dictadura de Onganía y entre el 'documentos documentos' y un altercado que tuvo con las fuerzas policiales (salió a la calle en pijama y lo quisieron meter preso), decidió que el país de la bossa nova sería su destino”.
Antes de partir, en 1969, actuó con sus amigos Sergio Mulet, Poni Micharvegas, José Peroni y Gregorio Kohon en la mítica película de Becher Tiro de gracia, donde también actuaron Juan Carlos Gené y Susana Giménez (!) con música de Manal.
Ese mismo año, en el nº 5 de la revista ARTiempo, escribió:
MARIANI PAR LUI MEME

Por cierto que no es tan fácil escribir sobre sí mismo, al menos así me lo parece. Porque no se trata simplemente de aparecer de pronto en el escaparate i anunciar con cierta displicencia, no exenta de un toque de (¿falsa?) timidez, que p.ej., uno fue gestado hace unos 33 años, que no sabe en qué lugar ni en qué momento se produjo i que no tiene ni idea del por qué de dicha gestación. Que, además, tras sortear más o menos inconscientemente la escuela primaria, uno (otra vez) transitó tres meses por la industrial de la nación, cuatro por el colegio nacional grñptpuc! i seis o siete por el comercial númerotanto i que una vez harto de toda la patraña, decidió irse a vagabundear por las provincias, las gobernaciones, los territorios, ir i venir alegremente a veces, o soportar terroríficas heladas en la patagonia ancestral, abrazarse en las calderas cordobesas o puntanas o prestarse a ser una marioneta en manos de los “zondas”, “pamperos” u otros fenómenos por el estilo que corretean con entera libertad – los únicos que aquí parecen gozar de este raro privilegio- por las llanuras de todos conocidas. Claro, se puede agregar que “uno” emprendió mil tareas distintas i que ninguna le importó de verdad un ardite, salvo aquella que sin saber cómo, ni exactamente cuándo, se le montó un días sobre los hombros para no dejarlo ya ni a sol ni a sombra: escribir. Una tarea que en principio tal vez no se elija, pero que sí se habrá de elegir un día, tras la consabida sucesión de dudas i conflictos, entre abandonarla aterrorizado para dedicarse a tener buenos modales o aceptarla i proseguirla, pese a todo, hasta agotarla o agotarse en ella.
De modo que aquel que comenzara como un entusiasta se transforma de repente en un frenético. I durante quince años tacha, rompe, copia, plagia, vuelve a tachar, patea las sillas, los espejos de luna de los roperos, que siempre reflejaban la imagen de un tipo despeinado i con los ojos a punto de saltársele de las órbitas. Un tipo que abandonó cientos de poemas, docenas de relatos en sus inicios, alguna novela en el estilo de… Hasta que un día el joven desaliñado se da cuenta que hasta entonces sólo ha estado susurrando más o menos correctamente, que no es eso de lo que se trata, de ninguna manera, que uno quiere “decirlo”, maldita sea la cosa, que de esto sí se trata. I vuelta a romper, tachar, corregir, pegarle al espejo, i así…
En fin, para qué continuar con una enumeración como ésta, que es totalmente antiperiodística i que apenas si consigue reflejar esa tensa i abrasadora pasión por las letritas i/o las palabritas que uno padece. Ya es hora de tomar el toro por las astas. O, dicho de otra manera: de ir al grano. I aquí nos encontramos con que el grano tiene un nombre 7 HISTORIAS BOCHORNOSAS, tal el título de lo que vendría a ser “mi primer libro”, dicho así, en voz no muy alta. Sólo 7 de las innumerables historias que se me han ocurrido a través de los años i muchas de las cuales les conté a mis amigos, a mis amantes, a mis conocidos, a mis enemigos, etc., i que ahora, al fin, me he decidido a contarles también a mis desconocidos. Algunos se preguntarán de qué tratan las historias. En la mayor parte tratan de situaciones, situaciones más o menos bochornosas... situaciones no del todo simpáticas que expelen un olorcillo que... bueno, bueno. I que envuelven a personajes como -tal vez- usted. O su tío mariano. O su querido peter. O su tía mariugenia. O sus primos mnbaduel i arturito. Está claro, ¿verdad? Bien, entonces sólo resta decir que el libro salió hace unos dos meses aproximadamente: que la mayor parte de la “crítica” (¡?) le tiró con todo lo que tenía a mano -i algo más también-, cosa que me satisface pues, como dijo el delirante de la mancha, “Ladran sancho. Señal de que cabalgamos” o algo así.
Tristeza não tem fim

Según sus amigos no aguanta más y en 1970 se escapa a Brasil. Sin embargo, en 1973 publica en Buenos Aires 7 poemas grassificantes en Ediciones de la Flor Alta. Suponemos que fue en una escapada ya que también en 1973 saca en San Pablo, con traducción de Chico Bezerra, 7 poemas. Lamentablemente, el libro no es bilingüe, como afirma alguno de sus biógrafos, por lo que, con Luciana Duarte y bajo la supervisión de Ruy Rodríguez, hemos traducido estos poemas. Ahora sí bilingües. Ninguna de las dos versiones es mariani a secas, pero es lo que hay, considerando que, como dice Ruy “perdimos más de la mitad de mariani”.
Ya en 1964 Ruy Rodríguez había publicado en el nº 83/84 de la revista Leitura de Río de Janeiro un artículo sobre Opium y mariani titulado “Um grupo e um poeta na argentina” donde se leía una nota que mariani le enviara a Ruy: “Mis poemas, o cuasi-poemas, son así, posiblemente feos, posiblemente fríos, posiblemente malos; son así, simplemente. Tienen de todo. Yo tengo de todo y de nada... Y todo es una gran confusión, una gran contradicción. Está bien, no me quejo; no me interesa determinarlo; no creo en el bien ni en el mal. Ni en lo que está bien o en lo que está mal. Al diablo con todo eso! Sólo existe lo que uno HACE; yo lo veo así y por lo tanto lo expreso de esa manera. Hacer: verbo. Verbo: vida. Vida: poesía; y poesía de alguna manera es belleza porque la vida no lo es. En la vida hay belleza y fealdad; calor y frío, terror y alegría... En fin hay de todo...”.
En Río de Janeiro encontró cierta estabilidad, hasta fue padre de una niña. Incluso se sabe que tuvo un trabajo de los denominados decentes: vendedor en una zapatería. Y que escribió para algunas revistas. El periplo lo llevó a Buzios, donde después de un intento frustrado por vender panchos y coca en la playa terminó vendiendo libros sobre una manta. Allí conoció a Jim Thompson. Al poco tiempo, su entusiasmo por la cachaça lo llevó a dormir y a mendigar en la estación de buses y después en la puerta de una panadería (Enrique Symns lo retrató durante esa época en su libro En busca del asesino). El negro Miranda relata un encuentro con él, en Buzios, donde le compra comida y lo lleva a pasear en su Ford Falcon. mariani hacía días que no comía y gritaba desde el asiento de atrás: “la felicidad es comer pollo y viajar en Falcon”. Cuenta Ruy que cada tanto llegaban desde Brasil noticias acerca de las distintas “muertes” del poeta, otros decían que estaba en la cárcel y otros que lo sabían en un psiquiátrico. Al fin, su hermano Atilio fue quien logro repatriarlo.
Al volver estuvo por Buenos Aires, por la Patagonia un par de años y luego voló a Madrid donde publicó (junto a Pepe Mayoral, quien aparece bajo el heterónimo de García Smith y como "irresponsable" de la Editorial Diógenes Internacional) el único número de Damajuana. Poesía Aleatoria, en 1999. Josetxu Gómez Andechaga lo bancó un tiempo durante su estadía en España pero mariani era verdaderamente intratable y terminó volviendo a las calles hasta que lograron regresarlo a Zapala, Neuquén, donde además de varios libros hizo la revista de culo al barro. Ese fue su periodo más productivo, con tiempo de corregir y publicar en forma artesanal. Estuvo bien acompañado por amigos, fernet, faso y escritores hasta su muerte en 2004.
En el 2005 la editorial La Grieta publicó de manera póstuma, Mariani a secas, que reúne los poemas del último mariani que él mismo seleccionó. Luego, casi diez años después, La Grieta publicará una edición fallida de Prolegómenos, mamotretos y reluctancias, en el 2014 donde se reunían sus poemas de juventud. Hoy se juntan aquí ambos libros y otros poemas para resarcir la ausencia de ambos libros en el circuito porteño, que a fin de cuentas, siempre fue su hogar.

Federico Barea
Buenos Aires, Septiembre de 2015

lunes, julio 25, 2016

Diario de Mardoqueo Navarro (1871)

 
Después de leer las geniales nouvelles de terror de Diego Muzzio, Las esferas invisibles (2014), me quedó encendida la curiosidad respecto de la fiebre amarilla en 1871 y, en particular, de los registros literario-periodísticos que pudieron existir sobre tal epidemia. Me costó realmente hallar fuentes contundentes, incluso tras comunicarme con Diego, solo contaba con algunas referencias aisladas como un número especial de la revista Todo es historia. Sin embargo, sí anoté la mención reiterada de un supuesto diario llevado durante la fiebre en Buenos aires por el periodista Mardoqueo Navarro (que hasta tiene su entrada en Wikipedia). 
Ahora bien, continúe mi búsqueda hasta dar con un libro de historia fundamental, obsesivo y delicioso titulado Cuando murió Buenos Aires (1871), del profesor Miguel Ángel Scenna. El libro tuvo una primera edición en 1974 en la editorial La Bastilla; y una edición más reciente, la conseguida, por Cántaro en 2009. La investigación de Scenna es brillante y contundente y da ideal cabal de cómo era la ciudad de Buenos Aires hacia 1870 y qué fue lo que provocó la epidemia de fiebre amarilla (y las formas de combatirla y reducirla; y los correspondientes cambios sociales y urbanos que fueron demasiados). En todo caso, Cuando murió... merece un post aparte. Hete aquí que en los anexos del libro se encontraba el celebérrimo Diario de Mardoqueo Navarro de 1871, que copio a continuación. El texto es una genialidad por su economía, por su precisión y por la intensidad que va cobrando, a partir de un puñado de palabras, con el correr de los días. No faltan reproches a las autoridades, descripciones del horror, referencias a notas periodísticas y muertes heroicas.
Miguel Ángel Scenna lo introdujo en su libro del siguiente modo:
La bibliografía específica sobre la Gran Epidemia se inicia en el mismo año 1871 y su autor fue el catamaqueño Mardoqueo Navarro, que durante el desarrollo del flagelo llevó escrupulosamente un curioso diario donde sentaba, jornada por jornada, los rasgos sobresalientes a través de notas breves, lapidarias, que suman un documento de gran valor, fiel reflejo de lo ocurrido entonces en Buenos Aires. Lo publicó por la imprenta del diario La República, acompañado de un cuadro ilustrativo de las cifras de mortalidad, por mes y por nacionalidades, cuadro que desde entonces se ha usado copiosamente, aunque no siempre mencionando la fuente. Desconocemos el tiraje de la edición, pero debió de ser corto, ya que a la vuelta de pocos años era una pieza rara, de la que quedaban pocos ejemplares.   

Diario de Mardoqueo Navarro (1871)

Enero 27. –Según las listas primitivas de la Municipalidad 4 de otras fiebres, ninguna de la amarilla.
Enero 28. –La República denuncia la existencia de la fiebre que anuncio el 6, reclamando medidas.
Enero 31. –La fiebre no es asunto aún. Los municipales, ni palabra a su respecto en su sesión de hoy que es de clausura.
Febrero 1. –Según las listas mueren dos de tifus icteroide.
Febrero 3. –La Municipalidad por boca de ganso dice: “Son casos de fiebre icteroide”. Primeras circulares de medidas precauciónales.
Febrero 4. –La Municipalidad y el Consejo tiene sesión ad hoc. Se aconseja la expulsión de los apestados. Muere el Dr. Luis J. de la Peña.
Febrero 5. –Noticia de la fiebre en Corrientes. Cuarentena en Montevideo. Fiebre amarilla: primer caso según las listas primitivas.
Febrero 6. –Primer acto de comisiones parroquiales en la de Montserrat. Muere el Dr. Bosch.
Febrero 7. –Entierro a las 6 hs., de los fallecidos. La República clama contra el riego de las calles. El pánico principia.
Febrero 8. –La prensa diaria aumenta sus denuncias. Propaganda contra los conventillos, los cuarteles y el Riachuelo.
Febrero 9. –Mueren 4 de fiebres, llamadas después “amarillas”. Los diarios dicen “ya declinan”.
Febrero 11. –“No hay tal fiebre” (Garviso). Las aguas del Riachuelo enferman a Revy, que las examina.
Febrero 12. –Wilde pide lazareto para San Telmo. Toda la prensa contra el Riachuelo. Palabras de Almeira, Cuenca, Portela.
Febrero 13. –Las listas dan 9 casos de otras fiebres, de las sinónimas. Anatema contra los saladeros. Ataque general de los diarios.
Febrero 14. –Decreto paliativo contra los saladeros. La República dice… “debemos resignarnos a soportar cuanto venga”. “Aireación y agua pura” (Albarellos). “Aguas pútridas son salubres” (Mirlo Blanco). La República pide creación de comisiones activas y enérgicas; clama la inercia de las autoridades.
Febrero 18. –“La cosa no merece tanta bulla” (Golfarini). Se levanta la incomunicación con el foco de infección. Las miasmáticas de Cervetto.
Febrero 19. –Un caso de sinónimas. Desenfreno carnavalesco. “Salubrificacion, etc.”, folleto del Sr. Arrufó.
Febrero 20. –Las fiestas arrecian y la fiebre se olvida. Los excesos rendirán su fruto.
Febrero 21. –El consejo declara fiebre amarilla a todas las fiebres. Proyecto para limpiar el Riachuelo. Muere el reverendo Fahy.
Febrero 23. –La epidemia es fiebre amarilla (Wilde). El Dr. Luque estudia y dice: “No es fiebre amarilla”.
Febrero 24. –La fiebre salta de San Telmo al Socorro. Pasada la locura carnavalesca viene la calma y a esta sucede el pánico.
Febrero 25. –La República acusa de inercia a la autoridad. Ante la ineficacia de las medidas, dice: “¿Qué esperar? ¡Nada…!”.
Febrero 26. –El Consejo dicta medidas que no se observan. La República, previo examen, denuncia al Riachuelo, los Corrales, etc.
Febrero 27. –Chacarita. El Gobierno gestiona la apertura de este cementerio. Las cifras hablan y el pánico se pronuncia.
Marzo 1. –Proyecto Irigoyen. Multiplícanse las denuncias de los focos. El Obispo dispensa el ayuno al que dé plata. La fiebre en la Boca.
Marzo 2. –Guerra a la inmundicia (La República). Prohíbanse los bailes después que han pasado. “Acumulaciones humanas”: Art. de La Nación.
Marzo 3. –Prohíbense las fogatas por nocivas a la salud. Saladeros: La Cámara de Diputados ofrece un proyecto en vez de otro proyecto. ¡Nada!....
Marzo 4. –Focos. Ataque de la prensa a los Mercados. La población huye. La inmigración se embarca. “Nos podrimos”, art. de Cumbary.
Marzo 5. –“La mortalidad y sus causas”. Gran artículo de La Nación. La República pide al gobierno crear un poder “ad hoc”, y dice: “¿Seremos oídos?”.
Marzo 6. –La prensa sube de tono y da duro a la autoridad. “Todo es inmundicia”, art. de Cumbary. Ciérrense los establecimientos de educación.
Marzo 7. –Todo es contra los focos y todo es ahora un foco. La población huye. El F.C.O. rebaja sus tarifas. Alquileres fabulosos afuera.
Marzo 8. –No hay hospitales. No hay sepultureros. Focos por mil. Despoblación. Los empleados son notificados de destitución y quedan.
Marzo 9. –Los Gobiernos: sin senado el uno, sin autoridad el otro, no responden a la situación. Huyen jueces y curiales y aun médicos.
Marzo 11. –La República pide meeting. La Nación grita: “Revolución”. El Dr. French murió el 10. El clero hace rogativas y la peste, víctimas.
Marzo 13. –¡Gran meeting del pueblo! El gobierno proclama el orden. Todos huyen menos los focos vivientes.
Marzo 15. –La Nación aconseja las comisiones de manzana. La comisión inicia bien sus trabajos. Las autoridades tienen celos. Pasajes gratis.
Marzo 16. –La palabra de la Comisión al pueblo. Suscripciones. Acción popular. Acción gubernativa. Un vivo, tomado por muerto, se sale del cajón.
Marzo 18. –Los abogados piden huelga. La Comisión hace el bien y obliga a todos a hacerlo, por emulación. La envidia gruñe; el pueblo respira.
Marzo 19. –Médicos que recetan desde el estudio. El presidente huye, legisladores, jueces, municipales, etc., todos huyen cada día gratis.
Marzo 20. –Decreto de amparo a los huérfanos. La Comisión trabaja. Antes: 40 coches para un muerto; ahora; un solo carro para muchos muertos.
Marzo 21. –Vengan médicos de afuera. Pasaje y alojamiento gratis. Un foco de nuevo género; la estupidez de los enfermos. Muere López Torres.
Marzo 22. –La muerte. El espanto. La soledad. Los salteadores. 300 toneladas de basura diaria.
Marzo 25. –La mostaza a 60 pesos. Los conventillos de Esnaola… ¿Cuánto cristiano muerto sin confesión?
Marzo 26. –Muere Roque Pérez. Cólera un caso. Ciérrense los puertos para buques del Paraguay. El pavor crece y vence el deber. Despoblación.
Marzo 27. –Nace el Boletín de la epidemia. Conjuros eclesiásticos contra la fiebre. Dispensarías de la popular.
Marzo 29. –Muere el Dr. Gascón. Se entierran vivos. Muere un 70 % de enfermos sin asistencia. La C. de San Nicolás clama, la municipalidad no oye.
Marzo 30. –Alojamientos listos. La caridad explotada por ladrones disfrazados de pobres. Un millonario vende su boleto de abono y pide otro gratis.
Marzo 31. –Prohíbense funciones de iglesia. La República pide fogatas. Surge la idea de suspender términos comerciales.
Abril 2. –La Comisión pide el incendio de los conventillos. 72 muertos en uno. La epidemia desocupa los conventillos, que respeta la autoridad.
Abril 3. –350 sepultureros respetados por la fiebre. Surge la idea de desocupar la ciudad. Muere el Dr. Lucena. Hermanas de Caridad. ¡Santas mujeres…!
Abril 4. –La Comisión aumenta los médicos. Muere Pietranera. En los conventillos mueren los vivos, esperando heredar o robar a los muertos.
Abril 5. –Ciérranse las oficinas nacionales. La Comisión organiza su cuerpo médico.
Abril 7. –El Cementerio del Sud rebosa. Entierros por abreviatura. Suscripciones de la campaña. Todos amarillos: de fiebre los muertos, de miedo los vivos.
Abril 9. –Los negocios cerrados. Calles desiertas. Faltan médicos. Muertos sin asistencia. Huye el que puede. Heroísmo de la Comisión Popular.
Abril 10. –563 defunciones. Terror. Feria. Fuga.
Abril 11. –Reina el espanto.
Abril 12. –El Consejo aconseja el 8 (a los 75 días) un tratamiento y la fuga. Asesinatos. Salteos.
Abril 13. –Cortejo de la epidemia: Crímenes, vicios, negocios, conexiones sui generis denuncia la prensa. La oficina de telégrafos huye a Flores.
Abril 14. –Gobierno provincial en su puesto. El Dr. Riva murió el 10. La Suprema Corte en receso. Robos. Población flotante en las islas. La policía se refuerza.
Abril 15. –A la Chacarita desde el 14. Muere el Dr. Señorans. Ladrones con carros. Numerosos huérfanos.
Abril 16. –Ya declina. La explotación de la caridad. Robos. Mueren sin asistencia por falta de carruajes. Regresan algunas familias.
Abril 18. –Murió el Dr. Argerich.
Abril 24. –Muere el Dr. Caupolicán Molina y el Dr. Amodeo. Comisión Popular: su manifiesto. Brasil: noticias tocantes de su actitud generosa.
Abril 25. –Montevideo: Resolución de la Comisión Popular a su respecto. Chacarita: su habilitación cuesta 3.000.000. Las erogaciones crecen.
Abril 26. –Gastos del gobierno en la epidemia hasta el 24: 5.965.831 pesos. Las familias regresan. La fiebre aumenta.
Abril 27. –Sacerdotes: 49 muertos hasta la fecha.
Abril 28. –Comisión Popular: su acción es normal, extensa, eficaz. Aconseja al pueblo no volver a la ciudad aún. El Consejo apoya.
Abril 30. –El Standard mata de un soplo a 26.200 personas.
Mayo 6. –Anchorena eroga 500$ moneda corriente.
Mayo 7. –8.300 personas reciben alojamiento gratis del gobierno. Más socorros en Montevideo. La población crece por horas.
Mayo 10. –Llegan socorros de Tucumán. Se reduce a 6 el número de médicos de la Comisión. El comercio entra en actividad.
Mayo 13. –Muere el Dr. Weiss.
Mayo 16. –Los enfermos de fiebre son por hoy 222. Destínanse a los huérfanos los fondos erogados por la caridad del Brasil.
Mayo 20. –Cesa la Comisión Popular. Tuvo entradas por 3.774.343 $ y salidas por 3.637.304 $. Proyecto de reformas materiales.
Mayo 23. –Publicase un proyecto (C. Ravelli) para solidificar las materias fecales. Casos nuevos: el 24 son dos personas llagadas de afuera.
Mayo 28. –Llegan socorros de Chile y noticias de otros más. Muere el diario La Marcha de la Epidemia.
Mayo 31. –Suspéndense los boletos de pasajes gratis. El 30 había enfermos: 66. Casos nuevos, 8. San Nicolás: Ábrese el puerto. Frías Garrido: Reformas higiénicas. Calumnia ruin contra la caridad bien probada del pueblo chileno.
Junio 2. –Enfermos 66; casos nuevos 7. Municipalidad: Sus gastos en la epidemia 5.645.665 $. Junta popular, resuelve cerrar su época. La República pide el cese de las cuarentenas. La Nación sobre plazo de junio y julio. Rosario: Ábrese el puerto.
Junio 19. –Enfermos 51; casos nuevos 4. Fallecidos sin herederos: 177 propietarios de casas, depósitos, etc.
Junio 22. –La epidemia: Olvidada. El campo de los muertos de ayer es el escenario de los cuervos hoy: Testamentos y concursos, edictos y remates son el asunto. ¡¡¡Ay de ti Jerusalem!!!

Fuente: Scenna, Miguel Ángel (2009). Cuando murió Buenos Aires (1871), Buenos Aires, Cántaro, pp. 473-477.

domingo, julio 17, 2016

Ediciones Ignotas, una apuesta de arqueología literaria argentina

Quiero dejar anotado por acá el gran trabajo que están realizando desde una pequeña editorial llamada Ediciones Ignotas. Me interesa particularmente la colección de recuperaciones de literatura argentina que vienen armando: "Los exhumados" (ahora que las de Abelardo Castillo y de Ricardo Piglia han caducado, ahora que la iniciada en Las cuarenta se detuvo abruptamente por razones presupuestarias, ahora que las grandes editoriales recuperan solo lo mismo de los mismos). 
A través del buceo en los anaqueles de fines del siglo XIX y principios de siglo XX, en la línea de los relatos de género, han recuperado historias que se habían perdido en el limbo de nuestra bienamada cultura pero que merecían ser releídos (o simplemente leídos). Copio, pues, a continuación los tres títulos en cuestión con sus correspondientes presentaciones y espero que la colección prospere y nos sigan brindando estas joyas reencontradas para sacarnos del aburrimiento de lo mismo. 

Tres nouvelles fantásticas argentinas inaugura la colección Los exhumados cuyo objetivo es rescatar las gemas fantásticas y policiales de la literatura patria que, por razones ignoradas, cayeron en el olvido o en el desprecio académico. Este insólito libro contiene tres piezas imprescindibles para comprender el desarrollo del género fantástico en nuestro país.
El doctor Whüntz, fantasía (1880) por Raúl Waleis (seudónimo de Luis V. Varela) es una historia de ciencia pura y loca, con manipulaciones de cadáveres y de cerebros. Un científico que busca la huella del alma en el cuerpo humano.
Mandinga (1895), de Enrique E. Rivarola. Autor de prosa exquisita y jocosa, teje una historia que mezcla el auge del espiritismo con las neurosis que acechaban a los llamados hijos de fin del siglo.
El homunculus (1918), del autor italo-argentino Pedro Angelici, desarrolla una historia de ciencia ficción, donde relata los entretelones de un experimento terrible y sus resultados inesperados.
El fabuloso arte de tapa y contratapa es de Patricia Breccia.


En 1912, dos años después de su publicación en la revista La Vida Moderna, Vicente Rossi autoeditaba el libro Casos Policiales de William Wilson, sin señalar su autoría. El volumen contenía los cinco primeros cuentos de la serie, sobre un total de diez.
Sin saberlo, ni buscarlo, el libro constituía el primer volumen de relatos policiales debidos a una sola pluma; esta audacia pasó sin mayor gloria y terminó petrificándose como una de esas tantas citas obligadas a la hora de hablar de los orígenes del género policial en nuestro país.
El presente volumen contiene los diez cuentos escritos por el autor durante el período de 1907 a 1910, publicados en forma conjunta por primera vez en esta edición. El libro constituye una pieza imprescindible en la reconstrucción del género patrio, siendo por su excelsa y exótica calidad literaria, una gema en sí mismo.
Los cuentos de Rossi están ajenos al espíritu decimonónico y folletinesco que tenía por aquellos días el género; se asumen adultos, afiliados a la crónica diaria, denunciante y polémica, por su cercanía a la volubilidad humana de aquel entonces. No en vano Jorge Luis Borges consideró que: “Éste, ahora inaudito y solitario Vicente Rossi, va a ser descubierto algún día…”
Un espejo único y fiel de una época, enmarcado en un género que formó nuestra literatura.
Por todo ello, Casos policiales de William Wilson puede considerarse un libro fundacional en lo que a esta materia se refiere.
Seamos afines a los deseos de Borges, redescubramos a Vicente Rossi.
La edición contiene un prólogo de Ray Collins y una semblanza biográfica de Rossi.


El vampiro y otros cuentos de horror y misterio reúne gran parte de la producción fantástica de ese gran relegado de nuestras letras conocido como Víctor Juan Guillot (1899-1940). Narrador, periodista, autor teatral, preso político y suicida. El presente libro se concentra en los cuentos publicados entre 1920 y 1935 en la Argentina. La prosa de Guillot, aguda y filosa como ninguna, se ajusta al molde del género de horror, trascendiendo los clichés de aquel entonces. La mirada descarnada del autor sobre la vida se plasma en muchos de los cuentos que están presentes en esta compilación y que los invitamos a que descubran.
El presente volumen contiene cuentos extraordinarios como El vampiro, El guardarropa, El vado, Bajo la tormenta o Una historia de muertos. Todos ellos dignos de figurar en las mejores selecciones del género. Prólogo y estudio introductorio del escritor y periodista José María Marcos.
Arte de tapa: Enrique Breccia.

jueves, julio 07, 2016

Carta enviada por el general Justo José de Urquiza al presidente Derqui después de la batalla de Pavón

Tomo esta canción escatológica del libro sobre la apasionante vida y las dedicaciones argentinas (que van desde las comunidades indígenas hasta las canciones populares, pasando por las adivinanzas verdes) del antropólogo alemán Rememorando a Robert Lehmann-Nitsche, de Santiago Bilbao (Editorial Colmena, 2004). En el capítulo "Literatura político-escatológica", después de haberle dedicado algunas reflexiones piolas a Textos eróticos del Río de la Plata, Bilbao recupera algunas canciones y folletos del archivo de Lehmann-Nitsche (del Instituto Iberoamericano en Berlín) en los que la política nacional argentina se toca con los bajos humores, las imágenes grotescas populares y las malas palabras. Entre esos textos, se encuentra el que copio. Transcribo la presentación en el libro:
El tercer documento, también atribuido por Lehmann-Nitsche a Juan Cruz Varela [los otros dos son "Fisiología del pedo" y "Lectura para todos por un estreñido"], es la letra de la canción que grabara en La Plata el 30 de abril de 1904 y que forma parte de la colección de los cilindros de cera y el manuscrito que los acompañaba.
La canción Carta enviada por el general Justo José de Urquiza al presidente Derqui después de la batalla de Pavón [17 de septiembre de 1861], consta de nueve octavillas octasílabas, corresponde al n° 90 del inventario de Lehmann-Nitsche y ocupa las páginas 328-332 del manuscrito (Guido, 1975, p. 87). Esta letra fue cotejada con la fonograbación del cilindro 58, con ritmo de estilo-milonga interpretada por el cantor J. J. Méndez que comprende menos estrofas que la letra transcripta por Lehmann-Nitsche, por lo que opté por incluir la versión más larga. (p. 194)
Carta enviada por el general Justo José de Urquiza al presidente Derqui después de la batalla de Pavón

1
Si por algo me he alegrado,
tuerto hijo de una gran puta;
de la espantable viruta
que te han soplado en Pavón,
fue por la vaina soberbia
que el porteñaje altanero
entró a vos, gran puñetero,
pícaro, tuerto y ladrón.

2
Si querés vos un caramelo,
lo tenés siempre en la limeta
o en hacerte la puñeta,
que así las penas pasás,
pero a mí que estoy tan choto,
me jode mucho el trabajo
y no es justo pues carajo
que vos también me jodás.

3
Cuando te pase que he perdido
bandera, tropa y cañones,
sentirás en los cojones
una gran dilatación;
jodete, á mí se me fueron
los huevos a la barriga;
no extrañes que te lo diga
porque soy muy francachón.

4
Vaya un viejo puñetero
con canas en el conducto
quererse meter a puto
¡La puta que lo parió!
Eso es para gente joven
que echa cien varas por noche
y aunque se joda troche y moche
siempre se halla superior.

5
Cuando una puta es muy vieja
sólo sirve de alcahueta
o para hacer la puñeta
a algún sargento ó tambor;
en este caso has quedado,
no servís para un carajo,
no sos hombre de trabajo
ni servís para un malón.

6
Ya sabés que á Buenos Aires
sólo a robar nos largamos,
que en la historia nos cagamos
y también en el honor;
con que vete á los carajos,
ladrón dado ya de baja,
que yo no me haré la paja,
pero sí, me hago ladrón.

7
Mitre a quien vos suponías
un gran jodido y un nulo,
te ha metido en el culo
más que una vela un hachón
gratis, recuerda manflora,
Mitre será lo que quieras,
más las mañas brasileras
no tuvo de bufarrón.

8
Vos quizás querés que vuelva
a sufrir por vos derrotas,
me creés sonzas las pelotas,
¡a mí no me has de joder!
Vos podés seguir la guerra
o hacer lo que más te cuadre,
¿Pero á joder? ¡A tu madre,
que a mí no me has de envolver!

9
Adiós…
Ya se va tu presidencia,
conforme la tuve yo;
y si te enojás conmigo,
hacés mal en enojarte,
¿por qué yo contestarte?
¡La puta que te parió!

Juan Cruz Varela

Fuente: Bilbao, Santiago (2004). Rememorando a Lehmann-Nitsche, Buenos Aires, La Colmena, pp. 194-196.

jueves, junio 30, 2016

El increíble señor Galgo, de Diego Vargas Gaete (dos capítulos)

Este sábado 02 de julio la novísima editorial Marciana (facebook, twitter) presenta sus dos primeros títulos El increíble Señor Galgo, de Diego Vargas Gaete; y La máquina de rezar, de Bob Chow. Para más info, va el flyer al final del post.
A continuación, dos capítulos de El increíble señor Galgo, del escritor chileno Diego Vargas Gaete, quien ya la rompió toda el año pasado con su novela La extinción de los coleópteros (Momofuku, 2015). Se agradece al dedicado editor de Marciana, Denis Fernández, y larga vida al pequeño pero pujante proyecto!


BORRADOR DE PARCHE ANTES DE LA HERIDA,
ÚNICA NOVELA DE ANTONIO GALGO
Editorial Cuesco Azul, noviembre 2013. Colección privada. Extracto.

PARTIDA: En mi infancia tenía la forma de una raya hecha con tiza. Desde ella salían los incipientes atletas. Era el principio de la derrota o el primer trago de la dulce victoria. VICTORIA: Pueblo ubicado a sesenta kilómetros de Temuco. Allí quedaba el segundo campo que tuvo mi padre. Estaba plantado de pinos. El bosque se quemó durante un verano. La riqueza familiar se hizo humo en pocas horas. HORA: Espacio de tiempo creado para justificar la inercia del hombre. Durante mi adolescencia tuve un amigo que solía preguntar la hora de la siguiente manera: «por si acaso, ¿me podría decir la hora?» No sé por qué pero me daba vergüenza ajena. AJENA: Ese mismo amigo, que sin pedírselo se ofreció a ayudarme con la construcción de una banca para levantar pesas, de un día para otro me dejó solo con la faena porque el artilugio sería mío y por tanto la tarea se le hacía ajena a sus intereses. INTERÉS: No tengo interés en hablar mal de los bancos e instituciones financieras. No se lo merecen. Mejor mato a mis propios piojos. PIOJO: Bicharraco comúnmente asociado con falta de higiene y pobreza, pero Frau Müller, nuestra profesora jefe en el colegio Germano de Temuco, solía descubrirlos en las rubias cabelleras de sus alumnos. ALUMNO: Siempre hay alguien dispuesto a enseñarme con firmeza. Lo malo es que nunca he podido revertir tal situación y jamás he podido enseñarle a nadie, ni siquiera a guardar silencio. SILENCIO: El silencio me sale innato. Podría competir por Chile. Lograría un puesto destacado. DESTACAR: Desde hace un tiempo en mi familia se resignaron a que yo sea el número de la ruleta donde no se ponen las fichas. Algún día daré una sorpresa. Mientras tanto he sido destacado en siete concursos literarios de poca monta. Al escribir, mi temor al ridículo sigue intacto. INTACTO: Como mis apuntes de la Escuela de Derecho que jamás volverán a ser leídos. LEER: Tragar y tragar palabras que pronto escaparán de mi cerebro como balas. BALA: A los quince años quise ir a los Juegos Olímpicos. El deporte escogido fue el atletismo, en específico el lanzamiento de la bala. Un adoquín de gran peso y el patio de mi casa se transformaron en los implementos básicos de mis entrenamientos. Pasada una semana el jardín estuvo lleno de hoyos. Pasada otra semana mi padre me dijo que todo era un esfuerzo inútil y yo le hice caso. HÁGANME CASO: No soy dado a dar consejos, pero si me ponen una pistola en la frente diría que avanzar en línea recta es el camino más corto para extraviarse. Lo digo por experiencia propia. Es preferible dar vueltas en redondo, o incluso caminar a tientas, sobre una mancha de hielo. HIELO: La ley del hielo sigue vigente. Guardar silencio frente a alguien que nos desagrada constituye una sanción necesaria. NECESARIO: Es necesario machacar este teclado a fin de obtener estas palabras de mierda. MIERDA: Hace poco pasó hecho mierda un proyectil cerca de mi cara. Era el público que se manifestaba. No olía a materia fecal. Sí zumbaba como una bala y dibujaba una sola línea. LÍNEA: Ya lo dije, se parecen a las partidas marcadas con tiza. TIZA: Polvo venenoso que tragaron, tragan y tragarán los profesores. Ojalá muchos de mis maestros de colegio hayan engordado con la exquisita tiza. TIZA: Se repite la definición ya dada. DAR: Si yo les doy sueño, a cambio, ustedes dejen de leer.

MENSAJE ENCONTRADO EN UNA BOTELLA EN KOEKOHE BEACH
Nueva Zelanda, junio 2020.
Se atribuye su autoría a Joaquín Fonseca, chileno desaparecido en alta mar en febrero del 2013.

No pido auxilio ni me interesa que me busquen. Tomen este mensaje como un libro de reclamos flotando en el océano, un grito destemplado, qué se yo, al fin y al cabo cada uno interpreta lo que se le antoja. Voy a partir desde el lugar más obvio: mis primeros manotazos por zafar de la situación que nos acogotaba. Al principio usé el aparato de radio. Caminaba kilómetros en busca de una señal mientras Rogelio y Paula se encargaban de recoger leños y buscar comida. Después de una semana logré comunicarme. El problema es que mi interlocutor hablaba en chino o coreano, no lo sé. Quizás nunca me creyó que estábamos perdidos en una isla. Así estuve hasta que la batería se murió y el aparato pasó a ser una especie de matamoscas y/o martillo rompe cocos. Disculpen, es la falta de vitamina B lo que me hace divagar. Hace ya muchos años mi madrina me obligaba a comer verduras, pero yo las escupía en una servilleta apenas ella pajareaba. Quizás, si no le hubiera porfiado, ahora tendría una fortaleza inusual en mis neurotransmisores y no pensaría todo el día en las tetas de Paula o, mejor dicho, en cómo se movían de arriba hacia abajo la última vez que culeamos, antes de embarcarnos en el yate. Sí, dije: culeamos. Así se dice en mi tierra. Con Paula teníamos eso que ciertas revistas llaman química. Si no fuera por el miserable de Rogelio la cosa sería diferente. Rogelio el narrador sensible. Rogelio el amigo delicado. Rogelio el consejero de mujeres. Rogelio, Rogelio, Rogelio, púdrete. Como les iba diciendo, si hay algo bueno de estar en esta isla es que puedo correr desnudo por la arena. Eso lo hago cuando no sopla ni una pizca de viento. Si mi hijo estuviera vivo correríamos entre las palmeras, pero Marcelito tragó demasiada agua y murió a cincuenta metros de la costa. Pobre. Lo tuve en mis brazos toda una tarde: frío, inerte, morado y cuando me decidí a cavar su tumba recordé el funeral de mis padres. Perdón, se me olvidaba, es la falta de vitaminas, el comienzo de todo es que soy huérfano.
Si no me equivoco el yate se hundió hace siete años. Cada vez que pienso en el naufragio recuerdo a mi madrina repitiéndome que a mis padres les habría gustado que yo fuera feliz. Ella a veces se asomaba por la casa de acogida en la que me crié y me llevaba a almorzar o al cine. Yo me comportaba como un quiltro obediente, esperando que al finalizar la tarde me dejara vivir en su casa. No sé por qué recuerdo estupideces. Debe ser la nostalgia. Siempre me pasa lo mismo. Pero volvamos a lo importante: del accidente rescaté la radio, algunas provisiones y un maletín de cuero cargado de dólares que aún uso de almohada; mi herencia. Sin embargo, lo peor de todos estos años es el olor a marisco impregnando en mi cuerpo. Eso me pasa porque aprendí a capturar langostas con las manos. Tal faena se puede hacer cuando el sol se esconde al fondo del océano y justo aparecen unos rayitos violetas que obligan a los bichos a dar vueltas y vueltas en círculos. No se lo cuenten a nadie: soy un superviviente.
A veces corre un poco de brisa. El clima se tuerce a cada rato. La culpa la tienen los aerosoles y los aires acondicionados. En alguna parte, no tan lejos, algún ingenuo debe estar rociando una nube de insecticida sobre un montón de moscas, mientras recibe en la cabeza un aire más artificial que mi esperanza. Yo prefiero no resfriarme. Me salen mocos. En la escuela tuve un compañero que se los sacaba usando su dedo índice y era capaz de arrojarlos a distancia. Si me los tiraba al pelo me daban arcadas. Les tomé asco en el funeral de mis padres. Ese día me salieron mocos verdes, bajaron hasta mi boca y yo no hice nada. Solo recibí las palmaditas de consuelo en mi pequeña espalda. Por suerte acá no me he enfermado. La última vez que sucedió fue en el Puerto de Valparaíso. Llevábamos dos semanas de navegación y recalamos para aprovisionarnos. Rogelio, mi profesor del taller de cuentos, el mequetrefe que se coló al viaje gracias a que se hizo amigo de Paula, me invitó a conocer a un colega. Como Rogelio además era peluquero pensé que el escritor había sido una de sus conquistas. El tipejo se llamaba Antonio Galgo y resultó ser un idiota. Era alto y tenía rulos, como Rogelio. Era un vendedor de humo que solo quería publicar su novela, como Rogelio. Un consejo: desconfíen de gente así. Paula nos esperaba en el yate, pero Galgo, con un mal gusto impresionante, mientras bebíamos se puso a citar libros como una cotorra. Regresamos al embarcadero a las cuatro de la mañana. Yo tenía puesta una camisa manga corta. Me resfríe en dos tiempos. Por eso, al día siguiente, cambiamos la ruta y apuntamos la proa hacia el clima cálido de la Isla de Pascua. Algunas noches salía a cubierta y pensaba en papá y mamá, en todos los huérfanos del mundo, en mi hijo y las cosas que le enseñaría durante el viaje. Hasta que me quedaba dormido protegido por las estrellas.
Todo lo que sé de mamá es gracias a mi madrina. Se supone, y así lo confirman un par de fotografías, que tengo su mismo color de pelo. De papá heredé el pie plano, la nariz de gancho y otras tantas inutilidades. Ellos murieron sin poder verme crecer. Yo envejezco sobre la tumba de mi hijo. Alguna vez mi madrina me dijo que la familia es sagrada. Para ella fue fácil decirlo: se convirtió en mi tutora, se quedó con el dinero de mis padres y además era hija única. Paula tampoco tenía hermanos y Rogelio… ¿a quién le importa? Yo quería tener una de esas familias que usan camionetas con tres corridas de asientos. Imaginaba que pronto nos rescatarían y volvería a empezar todo de nuevo. Mi plan B fue nadar, una y otra vez, hacia los restos del yate y poner a salvo lo que sirviera. Entre tanto, Rogelio y Paula salían a buscar alimentos. Un día, cansado de las jornadas de natación, decidí entrar al bosque contiguo a la playa. Pensaba cazar lagartijas. Tenía mucha hambre (aún no aprendía el truco de las langostas). Esquivé ramas y llegué a un arroyuelo. Algunos pajaritos de colores volaron de un lado a otro. A lo lejos oí un ruido. Caminé en puntillas. El pasto, verde y alto, frenó mi avance. Entonces, desde el suelo se incorporó Rogelio. Luego apareció Paula. Estaban en pelotas. No me vieron. Tomé un palo. La cabeza de Rogelio se abrió como un melón. Paula chillaba. Con todas mis fuerzas le quebré el cuello. Lo más sabroso fueron sus muslos. Sus costillas las hice sopa. El amante, si les interesa, se fue al fondo del mar y su pene de burro se convirtió en almuerzo de cangrejos. El yate se hundió por completo una semana después.
Me pregunto si alguien todavía me estará buscando, si este suelo de arena no será fruto de un mal sueño, si ese tal Galgo habrá publicado su novela. No hay caso, otra vez estoy recordando estupideces en vez de decidirme a arrojar esta botella al océano.

viernes, junio 24, 2016

Santiago Dabove por Borges

Estas son las entradas más significativas del Borges, de Adolfo Bioy Casares, acerca de Santiago Dabove. El año pasado gracias a la editorial Las cuarenta hemos podido volver a disfrutar de los cuentos recopilados en La muerte y su traje. Van los fragmentos recopilados de los diarios de Bioy:

Miércoles, 18 de mayo de 1955. (…) Borges recuerda la letra de la parodia de Entrada prohibida:

Del Abbaye la espiantaron,
y la razón no le dieron,
pero después le dijeron
que era por falta de higiene,
pues la pobrecita tiene
una costumbre asquerosa
de no lavarse la cosa
por no gastar en jabón.

Dice que, al oírla, Santiago Dabove comentó gravemente que la razón no le dieron es un buen psicologismo. “Tal vez el único de la literatura universal, che” —generalizó Macedonio con su voz tan suave—. Borges observa: “Le gustaba generalizar”.

Domingo, 8 de noviembre de 1959. (…) BORGES: “Santiago Dabove era muy del Oeste. Alguien menciona un pueblo: ‘¿Es de la línea del Oeste?’, preguntaba Santiago. Si le contestaban que no, él exclamaba poco menos que con desprecio: ‘Entonces no lo conozco’”.

Jueves, 27 de julio de 1961 (…) Me habla del prólogo que escribió para el libro de Santiago Dabove. Refiere ahí que Dabove contaba anécdotas que le hubiera gustado a Maupassant; por ejemplo, que en la inauguración de una casa mala, en un pueblo suburbano, los muchachos bien estaban de lo más cómodos, como acostumbrados a esos lugares, y en cambio malevos temibles, que solo conocían el amor en zaguanes, se mostraban intimidados. El caviloso César Dabove se molesto de que Borges pensara incluir esa anécdota.

Jueves, 26 de diciembre de 1962. BORGES: “Peyrou no es rencoroso; olvida las ofensas. Un día, hace muchos años, ante un grupo de amigos refirió que se había indignado con alguien y que estuvo a punto de pegarle una trompada. Santiago Dabove le dijo: ‘A ver, muéstreme la mano’. Peyrou la extendió. Dabove la observó y la palpó, y después comentó: ‘Hizo bien de no pegarle. Se hubiera lastimado la mano’. Peyrou recuerda siempre con afecto a Santiago, como a un amigo muy querido. Sin embargo, este cuento —que en su tipo es bastante perfecto— muestra a Dabove como un malevo inmundo”. BIOY: “Sí, puede uno no tomar en cuenta la ofensa; puede uno olvidarla; pero es difícil querer a quien procede así». BORGES: «Indudablemente, el que queda mal en este cuento es Dabove. Queda particularmente mal porque Santiago, aunque de mayor talento, no era como César, un señor. Santiago trabajaba los domingos en el hipódromo, y el resto de la semana estaba borracho, en el catre, o jugando a los naipes en los almacenes de Morón. Quiero decirte que vivía en un mundo en que un episodio así se ve como una ofensa, como una humillación agresiva, no como una broma. Y fijate: obró ante un grupo de amigos; le palpó la mano estimativamente, manoseando un poco; lo felicito; por un instante sus palabras pudieron parecer una felicitación o un consejo amistoso”. BIOY: “Desde luego, la interpretación de estos episodios depende de cómo los haya sentido quien los padeció. Peyrou no dio a este ninguna importancia: habrá pensado que Santiago estaría un poco borracho y tendría la tentación de imitar a los malevos del anecdotario de Morón; entonces para Peyrou el asunto no contó. Si alguien no reacciona ante un insulto, porque no tiene ganas, porque desprecia al insultador, porque está por encima, porque encuentra que la situación es parcial, el insulto carece de importancia; pero si no reacciona por temor, el episodio es grave y dejara en la víctima un imborrable recuerdo de oprobio”.

Sábado, 20 de junio de 1964. (…) Dice Borges que, según Santiago Dabove, la idea de malevos con sentido del honor era falsísima: “Eran una inmundicia. Cualquier medio, para ellos, era bueno. Esperaban al rival en la sombra y a quemarropa le tiraban un balazo o le metían la puñalada. No entendían de juego limpio. Vicente Rossi, sin embargo, sostenía que en los torneos de tango con quebrada y corte que había en las academias, a ningún participante se le ocurría agraviar al juez o ser descortés con los rivales. ‘Y eso que los participantes eran todos compadritos de barrio’. Rossi sostenía que el fútbol había corrompido al pueblo y que aquellos tiempos eran otros”. (…)

Sábado 4 de septiembre de 1966. Considera que el Fausto de Goethe es el ejemplo más perfecto del faux chef-d'oeuvre. “Santiago Dabove dijo que valía más la admiración por De Quincey de un grupo de entendidos que la del vulgo por Goethe. Tenía razón, pero la frase resultaba graciosa, porque su autor estaba entre el vulgo”.

Miércoles 4 de enero de 1967. De Santiago Dabove: “Tenía razón Wilcock: en verdad, parecía un carnicero. Un día dije que Santiago sin duda conocía muchas historias de malevos de Morón; que era raro que no las escribiera. Fernández Latour contestó: ‘No podría. A Santiago le interesan las ideas, no las personas’. En la casa de ustedes de la calle Coronel Díaz, lo encontré a Santiago en el baño. Estaba solo, muerto de risa. Le pregunté qué le pasaba. Me señaló la balanza y me dijo: ‘Es la primera vez que veo una balanza en la letrina’”.

Martes 13 de junio de 1967. Recuerda que Santiago Dabove observaba: “Hay personas estúpidas a quienes les gusta el cinematógrafo por el argumento, las fotografías o el diálogo. El hombre refinado va a ver cuerpos de mujeres. Porque hay que reconocer que las mujeres de las casas públicas no valen nada”. También reputaba Dabove superior el cine norteamericano porque “las actrices son todas lindas, en cambio los franceses ponen famosas actrices de teatro, que son cada loro...”.

Sábado 24 de agosto de 1968. BORGES: “No es como los Dabove, que sin duda creían que Morón era un paraje extraordinario. Una vez le hablé de Adrogué a Santiago. ‘¿Queda en el Oeste?’, me preguntó. ‘No, en el Sur’, le dije, y él declaró sin empaques: ‘Entonces no lo conozco’. Como si dijera: ‘No me interesa, no existe’”.

Miércoles 9 de diciembre de 1970. Cuenta Borges que hablaba un grupo de escritores. Llegan otros: Santiago Dabove les pide silencio, que no interrumpan. Mastronardi insiste: “¿De qué hablan?”. Santiago Dabove contesta: “De colchas”. Macedonio Fernández opina: “Un tema muy masculino”.

Jueves 27 de mayo de 1971. Por la noche llama Borges: “Cicco es un sinvergüenza. Estaba con Cocaro, en la conspiración para hacerme renunciar. Cuando cayó Levingston y renunció la señorita Levillier, renunció a su cargo de investigador en la Biblioteca. Yo por nada hubiera renunciado. No iba a facilitarles las cosas a mis enemigos. Según Santiago Dabove, un hombre no debía amenazar ni dejarse amenazar, porque las dos cosas son ridículas: ‘Uno puede dejarse patear, moler a golpes, pero no dejarse intimidar’. Es claro que si te apuntan con un revólver, podés aflojar, porque vale más seguir viviendo que no ceder a una humillación”.

domingo, junio 12, 2016

algunos poemas de reynaldo mariani y presentación de prolegómenos, mamotretos y reluctancias


La editorial Instituto Lucchelli Bonadeo acaba de publicar prolegómenos, mamotretos y reluctancias, de mariani (el poeta reynaldo mariani). Miembro de la revista Opium en los años 60, poeta beatnik y nómade, amigo de Marcelo Fox, de Ruy Rodríguez y de otros bohemios de aquella época, esta nueva antología seleccionada y prologada por Federico Barea permite recuperar una voz poética que se había perdido en libros inhallables y publicaciones poéticas efímeras.
El miércoles 15 de junio a las 19 hs. en el bar Mordisquito (Pasaje Enrique Santos Discépolo 1830 - CABA). Presentan Ruy Rodríguez y Rubén de León. Tocarán Claudio Sánchez y Alfredo Slavutzky.


Gentilezas de Federico Barea, van algunos poemas de mariani como muestra y en un próximo post comparto el prólogo a prolegómenos, mamotretos y reluctancias.

IDILIOS

sopla el viento cálido del este
su caricia es demorada i penetrante
algarabía de colores, aromas, formas!
la floresta toda es saturnal festejo, i bebe

mariposas ebrias en el prado
leves roces, finas vibraciones
sorprenden a las flores
las envuelven, las abrasan, las voltean...

trazos giros signos
siguen su camino
suaves sueltos libres

la tarde es poseída ahora por silencio
algunas hojas caen del árbol
se posan sobre la tierra húmeda
estremeciéndose apenas

lasas
se entregan a la quietud del todo

tierra, hojas, mariposas, árbol
viento..., son música diversa
i el soplar, estar, caer, volar
vibrar
es música-memoria
de lo que es
de lo que fue
i de lo que va a ser
o no

'97/'00

POETAS SIN PADRINO

"never more", said the raven
"never more".
-e a poe-

hallarán qué amargo nuestro gusto amargo es i dichoso
que nuestro sabor, a equívocos; i el olor: a bienimal sin filtro

que nuestros días/noches, transit, no merecen
la atención de los biógrafos, ni de nadie

i que nuestras pieles carnes tripas
secas magras flojas
i vísceras enrarecidas por la mucosidad ambiente
configuran un todo sombrío, anormal, ominoso
i decadente, tal vez
o rigurosamente ingobernable-incoercible?

si persisten, hallarán también que nos carcomen
nos acosan, nos acaban porqués, cómos i quizascuándos
científica, civil i castrense(mente?) condenables

ay, prometeos
orfeos, charlie parkers
sin Futuro-galardones-mausoleo-lauros-crédito-sitial
en LA academia-almuerzos-guitA-gloriA-CD Room-patio i dep de serv

sucia! es la imagen de vuestra imagen otro tanto
i sucias! las heridas-pústulas que nO
no cicatrizarán nuncA

'68/'98

GÁTIDOS

aparecen i se perfilan i trotan i mían te siguen se enredan-confunden con tus piernas tropiezas los pisas maldices que chillan se apartan no cejan se enredan maúllan van-vienen-van i se agitan i saltan i claman tú sabes qué hambre! te apremian te urgen ...que esperen! no esperan lamentan comida! los amas-los odias-los amas que mían te arañan las piernas qué hambre! se quejan... el cuenco la ración el platito la leche sonríes de dientes les sirves i se abalanzan se empujan se apiñan derraman no importa que callan i por fin "se organizan" i lamen o sorben o mastican con furia i te olvidan mastican o lamen o sorben te sientas suspiras i fumas.

tú fumas i piensas. ellos comen.

terminaron se hartaron te ignoran caminan se estiran bostezan se lamen-relamen se enarcan no eructan-eructan se arquean se van i alguno te mira al pasar caminando i se va con los otros que se dispersan o vuelven i se lamen se lavan se echan o sientan erectos o se acuclillan o saltan sobre la pared hacia el techo o trepan al árbol la parra o sobre el pilar a mirar a lo lejos silencio te sirves un vino silencio.

tu bebes i piensas. ellos ocian.

...que corren que frenan que saltan que paran que arrancan que rotan i retozan contentos? (tan serios)... subiendo-bajando-rodando... o se congelarán un instante acechantes... tensos... pegados al suelo... un pasito... una pausa... otro paso... el apronte... la espera... i el salto! sobre una presa algún 'algo' amarillo o verdoso que revolotea/ba entre las plantas las flores las ramas las hojas la blanca pelota pinchada un bichito o el pichón que cayó que se agita que gime que chilla!!... sus plumas.

tú te atragantas. ellos devoran.

devoran se lamen se lavan se echan o sientan digieren bostezan se paran se estiran te miran mían te olvidan se alejan los llamas te ignoran se echan al sol o a la sombra del árbol la parra las plantas que huelen que muerden silencio caminan i paran orinan o cagan te miran tú fumas se encogen se estiran i un ruido cualquiera que un perro un caballo a la puerta se alarman se tensan vigilan no es nada se calman se abstraen en un punto lejano o cercano cualquiera no sabes se paran-se sientan-se paran-caminan-se alejan i alguno se acerca te roza i le tiras la cola i se queja i te araña muy leve i te mira (se mofa?) no es nada es en broma no importa sonríes te mira te lame se vuelve se arquea se estira se junta con otros dormitan silencio atardece la brisa el cigarro el vinito meditas.

tú meditas. ellos...

i oscurece i te vas para el cuarto i son dos o tres que te siguen los pisas tropiezas maldices i entran i corretean i saltan sobre o se ocultan bajo la cama o la mesa o el sofá i reaparecen se estiran súbito se lamen i/o se despulgan despiojan o deslendran te miran-te ignoran i miden calculan i saltan sobre la mesada i caminan los frascos la jarra de lata es el vaso de vino! que eluden i bajan i corretean tras una araña que huye i se oculta o tras la polilla que atrapan i se disputan i desmenuzan-devoran se lamen i enfilan hacia la repisa que recorren que cae algún libro no importa... i se descuelgan se miran se enfrentan se trenzan fingiendo que luchan o luchan en serio revolcándose retorciéndose bufando i gruñendo i se apartan se miran se vuelven i juegan con un zapato o la pierna de un pantalón o una media o saltan sobre la cama tu cama o sobre la mesa tu mesa i transitan el tratado de la deseperación-la olivetti-el proceso-pessoa-ezra pound tu regazo suspenso sus uñas... te aguantas... se acomodan runrunan i fumas i bajan/los bajas silencio se van a la cama tu cama se acomodan los miras te miran... sus ojos... te invitan les hablas te ignoran (te niegan?) se aovillan se duermen.

tú piensas. ellos existen.

zapala '00

HISTORIA REPETIDA
(5 tanguitos provocados por la música de astor piazzolla)

"el espíritu, no la letra"

I
desde cuándo de estas manos mías
aleladas, apretadas manos de tormentas
las putas que yo amo
consecuentemente
mueren de vez en cuando en buenosaires
asestando
escamoteando
copyright
dedicatoria

II
ciudad
cuándo reaparecerá tu voz
rompiendo la intermitencia desta yuvia
amanecida fina mañana burocrática
ante mis ojos en desuso
-tu voz
(porque yueve fantasmal en buenosaires)

III
cuando apareciste vos
todo el asfalto cotidiano se convirtió de pronto
en un inmenso valle, verde, hasta entonces desolado
i clamoroso de silencios que giraban
silencios que giraban

IV
desde los últimos recónditos lugares
desde este destemplado buenosaires
desde los inicios mismos destas noches mal paridas
que ni siquiera acaban mal
qué significa, ciudad
exiliarse repetirse en cada esquina
cada mar
al sur

V
por dónde seguiré buscando tus caricias, tus gemidos
que no olvido
preguntándole a qué vivos repentinos luminantes
letreros de neón
si es que te vieron
pasar por dónde, digo, les grito
"mozo!, sirva otra copa..."
me pregunto

'64/'68


(THE END)

por tanto, con un final-continuidad en inglés
me hago a un lao, ciudad, me desencanto
de Ud i de los Ud sin alas
desembarazo de sus caderas represivas
i me despido de Ud
tras mucho mordisquear
vacilar, palpitar, buscar
i rebuscar qué
entre sus húmedos, vómitos vacíos

i masacres, pisotones i alaridos que no es preciso repetirlo
pulsan sensibles las más íntimas de los nuestros nosecuántos

me borro, me hago humo, ciudad amadaodiada, aseguran-
do morosa i/o estúpidamente mi bolsa de los silencios vagos

i «una colección de signos a veces indescifrables» -sic

doble entonces mi perro (por última vez?)
sus esquinas, ciudad, resignadas al mismísimo mismismo

sin otra, i a la espera de sus, nos reiteramos sus, etc

SS -pánico? -V/catálogo (el suyo)
atte
... deseos de un prox
 

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